jueves, 29 de abril de 2010

BAILANDO CON LOS NEGROS


Negros del continente, al Nuevo Mundo
habéis dado la sal que le faltaba:
sin negros no respiran los tambores
y sin negros no suenan las guitarras.
Inmóvil era nuestra verde América
hasta que se movió como una palma
cuando nació de una pareja negra
el baile de la sangre y de la gracia.
Y luego de sufrir tantas miserias
y de cortar hasta morir la caña
y de cuidar los cerdos en el bosque
y de cargar las piedras más pesadas
y de lavar pirámides de ropa
y de subir cargados las escalas
y de parir sin nadie en el camino
y no tener ni plato ni cuchara
y de cobrar más palos que salario
y de sufrir la venta de la hermana
y de moler harina todo un siglo
y de comer un día a la semana
y de correr como un caballo siempre
repartiendo cajones de alpargatas,
manejando la escoba y el serrucho,
y cavando caminos y montañas,
acostarse cansados con la muerte,
y vivir otra vez cada mañana
cantando como nadie cantaría,
bailando con el cuerpo y con el alma.
Corazón mío, para decir esto
se me parte la vida y la palabra
y no puedo seguir porque prefiero
irme con las palmeras africanas
madrinas de la música terrestre que ahora me incita desde la ventana:
y me voy a bailar por los caminos con mis hermanos negros de La Habana.
Pablo Neruda.
"Canción de gesta" (1960),
"Dos voces de América en un canto a Cuba", Pablo Neruda recita y Carlos Puebla.

viernes, 9 de abril de 2010

Grupo de Mujeres de Alto das Pombas

Grupo de Mujeres de Alto das Pombas from Inés Pérez-Wilke on Vimeo.

Micro documental que presenta el trabajo del Grupo de Mujeres do Alto Das Pombas en Bahía (Brasil), organización comunitaria de mujeres que atiende su comunidad hace más de 26 años. Vemos aqui sus áreas de atención y trayetoria.
Este video fue realizado por Inés Pérez-Wilke (venezolana).

sábado, 20 de marzo de 2010

Lágrimas Negras. Hermanos de causa


Aquí les dejamos una canción de los Hermanos de causa, buen hip hop cubano, con un mensaje antiracista.

martes, 2 de marzo de 2010

La sonrisa de un afrodescendiente












En un pueblo hermoso al cual solemos visitar, mientras disfrutábamos de unas deliciosas empanadas, sucedió algo que poco nos imaginábamos que podría pasar. Ocurrió que justo el sobrino de la señora con rasgos más pronunciados de afrodescendencia, era víctima, dentro de su propio entorno, del endoracismo. Resulta que lo que hoy denominamos “pueblo”, entendiendo esta palabra como un lugar alejado de la ciudad, del ruido, del tráfico… lleno de costumbres arraigadas con el tiempo, se ha convertido en una denominación bastante alejada de la realidad. En este lugar no hay casa por más humilde que sea que no tenga conexión satelital y ya esto dice mucho, ya que todos los estándares de vida, de belleza, de pensamiento, están reunidos en una gama de canales de TV que le envenenan la mente hasta el niño más pequeño de la familia. Y es que aquel día, un niño con sonrisa débil y con raíces africanas, casi no se le podía ver. Era un niño avergonzado por tener la piel más oscura que sus primos, y era bastante risorio ya que en términos de degradación la tonalidad de su piel era sólo unos tonos más oscuros que la de sus familiares. Estos niños, en medio del juego y de la burla, estaban forjando inconscientemente el estándar más aceptado por la sociedad occidental, si eres “negro”, no puedes escapar de un insulto porque has sido desde hace más de cinco siglos una de las razas más golpeada por la humanidad. A veces nos resulta impensable que todavía hoy sigamos viviendo estas situaciones, sobre todo si estás dentro de una sociedad en la que es difícil encontrar a una persona que no tenga rasgos afro. Esto sucede acá y en cualquier parte del mundo, cada vez más, vamos escondiendo nuestras raíces, desconociendo nuestros ancestros. Nos alisamos el cabello, operamos nuestras narices, blanqueamos nuestra piel, perfumamos nuestro olor natural. Todavía hoy en pleno siglo veintiuno queremos ser quienes no seremos nunca. La búsqueda de los hombres y de las mujeres se basa en parecernos al otro, y para llegar a estar dentro del ideal de “belleza”, nos destruimos, nos envenenamos, nos maquillamos y nos flagelamos, anulando así la diversidad de pensamiento, la diversidad de razas, en fin la diversidad cultural. Con este dibujo quería plasmar la separación que existe entre lo que nos gustaría ser y lo que realmente deberíamos ser, que es la misma separación que hay entre lo que fuimos y lo que somos. La línea divisoria del dibujo es la franja que nos va alejando a nosotros, seres humanos, de la libertad. Esta obra titulada La sonrisa de un afrodescendiente, es el retrato de un niño, que a pesar de vivir el racismo desde tan temprana edad, y desconociendo la fuerza que tienen sus raíces, mantiene la ingenua sonrisa de la infancia.