lunes, 5 de septiembre de 2011

Dos y dos no siempre son cuatro

Consideraciones sobre el XIV Censo Nacional de Población y Vivienda

Beatriz Aiffil

Soy negra sin la más mínima duda, pero en mi sangre hay de todo. Sin embargo me asumo afrodescendiente. Es mi posición política y acepto esta convención internacional como un mínimo de acuerdo que nos permitirá a los negros y negras lograr ciertas reivindicaciones y, sobre todo, respeto como parte del género humano. Soy afrovenezolana. Personalmente considero que mi madre es África, luego América en suelo venezolano y si queda un lugarcito por ahí, Europa. Cada quien que haga su elección, se trata de un autorreconocimiento...

Del 1° de septiembre al 30 de noviembre de 2011, Venezuela desarrolla el XIV Censo Nacional de Población y Vivienda. En la sección V, la propuesta número 7 introduce por primera vez la variable AFRODESCENDIENTE, con el objeto de obtener información estadística confiable, asunto pendiente desde la suscripción de la Declaración y el Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, ocurrida en Durban (Sudáfrica), en 2001. Según tus rasgos físicos o tu ascendencia familiar, o sea, si entre tus abuelos hay africanos, descendientes de africanos o gente negra, o si eres de un lugar donde la música, religiones, gastronomía, cultura y tradiciones tienen marcada influencia africana, podrás decidir si te consideras:

Negra/Negro

Afrodescendiente

Morena/Moreno

Blanca/Blanco

O de otra manera. O no contestar.

En el proceso surgirán elementos que permitirán modificar en el futuro o dejar igual este punto. Partiendo de estos también se llevarán a cabo consultas posteriores siempre con el objetivo general de eliminar las formas de discriminación.

Hay gente que se definirá blanca por oposición: No soy negro ergo soy blanco...

Hay gente que se definirá morena porque no es tan oscura como para llamarse negra o por falta de conciencia quién sabe.

Hay gente que se definirá negra por el color de su piel o por el cabello chicha, pero hay otra que lo hará como militante de un pensamiento que tiene que ver con corrientes que se dieron en el Caribe y en el África francófona o con movimientos insurgentes de negros en la potencia del Norte. Otros se calificarán culturalmente como negros pero negando a África... Cuestión de criterios.

Hay gente que se definirá afrodescendiente reconociendo su origen en los esclavizados africanos o porque, aunque el término se haya usado hace décadas, se siente parte de un movimiento que recién florece en Venezuela y que reivindica el orgullo por nuestros orígenes, visibiliza la participación de los negros y negras en la historia y la cultura, lucha contra el racismo manifiesto en la mayor presencia de afros como habitantes de los barrios, como damnificados, como indigentes, en las cárceles, en las páginas rojas de los diarios y en el sórdido submundo de triquiñuelas, rebusques, arréglate como sea y sálvese quien pueda. Asimismo, siempre guiándonos por el color de la piel, en su casi total ausencia en los altos niveles de gobierno, en la intelectualidad, en el disfrute de las bellas artes, en las universidades, en el empresariado, en los libros escolares, en las pantallas de cine o televisión, como evidencia clara de que la licuadora del mestizaje se usaba para unas cosas y para otras, rotunda y absolutamente, no.

En cuanto a composición étnica de la población, específicamente en el tema afro, el Censo 2011 dará luces cuantitativas para que el Gobierno Bolivariano pueda ser más certero en la planificación de políticas destinadas a superar la exclusión y la discriminación y medirá tendencias o preferencias, porque dos y dos no siempre son cuatro, que servirán a las organizaciones afrovenezolanas para afinar estrategias de superación de la discriminación y la autodiscriminación. Lo afro no quita lo euro, lo indo, lo venezolano pero sí debe dar cancha, no vergüenza. Mosca pues…

Notas:

Cancha, en el argot de los barrios, es andar o plantarse con seguridad, con orgullo.

Mosca, en ese mismo argot, es estar alertas, pendientes, ojo avizor.

sábado, 27 de agosto de 2011

El color carne

Beatriz Aiffil
Dulces aquellos tiempos de escuela en que cargábamos mucho más que un arcoiris en la cartuchera: Magenta, rojo fresa, rosa caramelo, pantera rosa, rojo ladrillo, rojo escarlata, rojo rojito, rojo de la vida y el amor, rojo carmesí, terracota, castaño (maroon en inglés), maroon (cimarrón en castellano, negro fugitivo, negro rebelde), marrón siena, canela, marrón mirríoguaire, caoba, foto sepia, crema, amarillo ocre, ocre tostado, anaranjado, oro, amarillo canario, amarillo esloqueluce, amarillo limón, verde nacedondequiera, verde manzana para subrayar, verde olivo, verde botella, verde quetequieroverde, verde milicia, verde grama, verde mar, verde esmeralda, aguamarina, turquesa, azul petróleo, auditorio azul, azul salmeronacosta, azul celeste, azul índigo, pájaro azul mi libro, morado chichón por estar corriendo en el recreo, púrpura, cardenal, lila, orquídea hermosísima, violeta, gris pizarra que no pizarrón, día gris, plateado, blanco leche, negro camorrero, carne… ¿carne?
Sí, había un color “carne claro” que llamábamos simplemente color “carne”. Y de ello derivó la idea de que ese creyón era para pintar a las personas... ¿Será que no somos personas acaso? Pero es que mi carne ni se parece a ese color.
Del buen doméstico al buen liberto salvaje. De la plantación al palenque.
De la hacienda al cumbe. Del hato a la rochela. Al quilombo. Huido.
Tranquilízate, negro fugado, que eso fue en otros tiempos. Alguien concluyó ¿inocentemente? que la piel de las personas correspondía a ese color y lo llamó color carne. El concepto quedó instalado en nuestras mentes.
Otra época. Prismacolor is a brand of professional artists' supplies originated by Berol in 1938… Tiempos de discriminación exacerbada no sólo para las gentes de color (negros e indígenas) sino también para los blancos pobres de aquella tierra de paz, amor, libertad e igualdad llamada Estados Unidos.
Otra percepción cultural. Sin embargo no es cuestión de color de piel simplemente, sino de clases sociales. Es lo económico lo que determina la superestructura y en ella está lo ético, lo moral.
Tranquilízate que no es que no haya angelitos negros, lo que no hay es un puto prismacolor número tal que permita pintar angelitos negros así como así. Por lo menos no con el creyón de color carne claro, Nº 927, de Berol Prismacolor. Mina gruesa, cremosa y suave, hecha de pigmentos brillantes resistentes a la luz.
Mezclando óleo amarillo cadmio, ocre, verde, blanco y siena tostado, e incluso azul para oscurecer, se entra en el mundo de la diversidad étnica con menos complicaciones.

Publicado en Correo del Orinoco, Caracas, 5 de septiembre de 2010.

martes, 12 de julio de 2011

La independencia también fue afrodescendiente













Socióloga Esther Pineda G.

La historia pasada de las y los afrodescendientes no ha sido contada, menos aún su historia inmediata; nos dicen que: la historia la cuentan y la escriben los vencedores, sin embargo, es posible cuestionar el hecho de que quienes hasta ahora han contado nuestra historia han sido vencedores, pues para vencer es necesario combatir en condiciones de igualdad.

Los descendientes de africanos a lo largo del proceso histórico social no han tenido esa oportunidad, por ello, la historia que conocemos ha sido definida y transmitida por los hombres, eurodescendientes y detentores de recursos económicos; así mismo, esa historia que desconocemos también ha sido ocultada, invisibilizada y minimizada por ellos.

El proceso histórico latinoamericano, tradicionalmente se constituyó en torno a las premisas establecidas por los europeos quienes monopolizaron el poder político y económico de estas tierras por ellos explotadas. No obstante, el movimiento pre independentista se inicia con los africanos y sus descendientes, como revueltas producto del descontento popular e insatisfacción por las condiciones de vida a la que fueron sometidos, como sublevación ante el orden social establecido cuyo criterio por excelencia fue la explotación y comercialización del otro.

A propósito de la celebración del Bicentenario, se hace necesario visibilizar que el proceso independentista ha sido uno de los múltiples episodios de nuestra historia que fue secuestrado y monopolizado por los descendientes de europeos, quienes se definieron como únicos lideres y héroes del proceso emancipatorio de la dominación esclavista que se gestaba en América.

La independencia de nuestros países latinoamericanos y específicamente de Venezuela ha sido transmitida a través de la historia oficial, escrita y el relato oral como un proceso generado, establecido y desarrollado por los eurodescendientes nacidos en nuestro país, impulsados a liberar a sus habitantes del yugo opresor europeo. Sin embargo, la independencia no persiguió la liberación de todos los individuos constitutivos de la sociedad, por el contrario, quienes exigían el cese del control europeo en América Latina, tuvieron como propósito la exención de su clase social, hacerse acreedores y detentores del poder político, como así mismo, monopolizar los recursos y las ganancias íntegras generadas a partir de su explotación, las cuales hasta el momento se habían mantenido en manos europeas.

No obstante, en el proceso de transmisión de la historia se obvió la contribución, influencia y activa participación de los africanos y sus descendientes, esclavizados o libertos en el proceso de emancipación de los europeos. La resistencia en nuestro continente fue europeizada y masculinizada, el liderazgo, heroísmo y escaso reconocimiento otorgado por una sociedad excluyente fue monopolizada por el varón blanco, la participación de los africanos y sus descendientes en el proceso desarticulador de la autoridad y poder del sistema esclavista fue invisibilizada y distorsionada.

Las mujeres africanas y sus descendientes de la América colonizada y el Caribe también participaron activamente en los alzamientos de esclavos y cimarrones expresión del descontento popular y detonantes de movimientos pre independentistas, se hicieron presentes en las lucha independentistas, en medio de la batalla, el enfrentamiento, tomando las armas, como combatiente, sin embargo, su resistencia fue desvalorizada, como así mismo, reproducida y trasmitida a través de la documentación oficial y el relato oral como intervención protectora de los hombres en batalla, orientada a la preparación de sus comidas, la limpieza, reparación de sus ropas, como de igual forma al servicio del cuidado y atención de sus heridas.

Por esta y múltiples razones es posible afirmar que la independencia no ha concluido; los pueblos de América Latina han buscado la independencia, y algunos de ellos la han conseguido, empero, ha sido una independencia política, territorial, unas pocas veces económica, pero en la cual nuestros países latinoamericanos no han alcanzado una independencia experiencial.

Los descendientes de africanos en América no hemos sido emancipados del yugo colonizador esclavista europeo, hecho a evidenciar al continuar sometidos a una historia y experiencia dominadora, que se ha definido como nuestra pero de la cual hemos sido excluidos, en la cual permanecemos irreconocidos; no obstante, pese a lo que cuenta la historia, la independencia también fue afrodescendiente…

estherpinedag@gmail.com


sábado, 25 de junio de 2011

El detalle que faltaba...

Fulani, 2011

Me gusta que me llamen negra… Esta pigmentación y este orgullo vienen de mis antepasados africanos. Hay en mí otras herencias pero mi identidad étnica me ubica sucesora de aquellas personas que fueron traídas como mercancía a América y el Caribe cruzando el Atlántico en las bodegas de barcos negreros. Soy negra de conciencia y de piel. Soy afrodescendiente pues considero una obligación moral reconocer la presencia de África en mi ser, en la historia y cultura venezolanas. Es para mí un imperativo categórico valorar de manera positiva el legado afro… Soy afrovenezolana.

Beatriz Aiffil

sábado, 11 de junio de 2011

Proyecto: Ley orgánica contra la discriminación racial

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Este miércoles, 15 de junio, se hará la consulta pública y se discutirá esta tan necesaria ley, en la Universidad Bolivariana de Venezuela, piso 10, salón Cruz Diez a las dos de la tarde.

sábado, 4 de junio de 2011

No me llame negro, dígame afrodescendiente. No me diga afrodescendiente, llámeme negro.

Fulani, 2010

Socióloga Esther Pineda G.

Negra y Afrodescendiente.

estherpinedag@gmail.com

“El ser es lo que los hombres hablan” (Gorgias), es decir, a partir del lenguaje se construye y deconstruye al ser social; de su nominación dependerá su visibilidad y reconocimiento, de su omisión o nominación descalificada su invisibilización y exclusión.

Sin duda, los europeos herederos de una tradición filosófica, bien lo comprendieron, pues efectivamente asumieron que mediante la asignación de un lenguaje discriminatorio sería posible institucionalizar, transmitir y mantener el racismo.

En este contexto el lenguaje sin duda se constituyó como un elemento significativo en el proceso de construcción de una sociedad jerarquizada, instaurándose como elemento de fomento, legitimación e institucionalización de las desigualdades.

De este modo el término “negro/negra”, fue empleado para denominar a las personas africanas secuestradas y esclavizadas, como a sus descendientes (afrodescendientes) nacidos en territorio americano; no obstante, dicha nominación cumpliría una clara y definida función social, la cual sería: diferenciar a todo individuo no europeo, descalificarlo y subordinarlo por el color de su piel.

Así, “lo negro” fue asociado al mutismo, la invisibilidad, la ignorancia, a la noche y en consecuencia a la oscuridad, como lugar por naturaleza inhóspito, desolado, desapacible y lleno de vicios, en efectiva contraposición a lo blanco.

Por ello, no es azaroso que en nuestro lenguaje cotidiano y representaciones iconográficas, “lo negro” se encuentre estrechamente asociado a tipificaciones envilecedoras, vinculado a lo malo, la desgracia, la desdicha, lo perjudicial. El mercado negro (contrabando, venta, distribución o intercambio clandestino e ilegal de bienes y servicios), el jueves negro (desplome de la bolsa de valores de nueva york), humor negro (satirización de situaciones sociales oscuras, dolorosas, polémicas), un futuro negro, gato negro (símbolo de mala suerte), dinero negro (aquel proveniente de actividades delictivas), magia negra (brujería), entre otros; los cuales son sólo una muestra del carácter significantemente vilipendiado de la negritud.

No obstante, el término “negro”, por si mismo, no posee una carga negativa o degradante del sujeto social, por el contrario, sería en el contexto antes descrito donde le fueron atribuidas significaciones negativas y peyorativas sobre la negritud Por ello se hace necesaria la rigurosa diferenciación entre los contenidos simbólicos, como así mismo, la efectiva y eficiente distinción entre las designaciones del sistema racista, pues sin duda no será lo mismo “negro” que “negreado”.

El ser “negreado”, sin duda constituye un acto de diferenciación violenta y excluyente, sin embargo, pese a la injerencia, penetración, e intentos de desarticulación y erradicación de la cultura africana autóctona por parte del europeo esclavista, lo “negro” en nuestras sociedades latinoamericanas y caribeñas permitió la construcción de una identidad, fundamentada en la experiencia racializada común (la descendencia africana, el secuestro y movilización forzada, como su consecuente y aún vigente discriminación a través de la ideología racista).

Por ello debemos ser cautelosos (as) al plantearnos la supresión absoluta del término negro y su sustitución incuestionable por el término afrodescendiente, haciéndose necesario reflexionar si nos encontramos frente una diferenciación liberadora o una resignificación excluyente.

Los esfuerzos de los pensadores(as), lideres(sas) y movimientos afrodescendientes, deberán estar orientados a presentar a los actores sociales el origen de estos contenidos, sus significados, los contexto en los cuales surgieron y se han hecho manifiestos, su carga ideológica, a partir de lo cual este sujeto históricamente oprimido como también el tradicionalmente opresor comprenda la génesis de su situación y pertenencia de clase.

De este modo, la liberación del yugo colonizador que aún nos oprime solo será posible en la medida en que a los actores sociales les sean facilitadas las opciones y herramientas históricamente negadas; permitiendo que el sujeto se encuentre en capacidad de abordar su situación social específica y diferenciada; como además, establecer los criterios para la construcción de su historia, pensamiento e identidad, desde su experiencia, contextos y significaciones que le son cómodos y comunes.

Intentar imponer la afrodescendencia como identidad única y absoluta será un acto trasgresor, similar a la dinámica operativa del europeo esclavista y explotador, degenerando en la profundización de la situación de foráneo social de este grupo socialmente excluido y discriminado.

La afrodescendencia debe presentarse como una invitación, como llamado al conocimiento, la identificación y en consecuencia al autoreconocimiento. De lo contrario, la dignificación de la negritud y la descendencia africana habrá de convertirse en la tiranía de la afrodescendencia.